Libertad

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Libertad

Por: ALX.

Se sintió libre al poder volar, surcar el cielo, sentir el viento que le pegaba en el pico, en los ojos, como planeaba al tomar las corrientes ascendentes, virar al mover las plumas de la cola. ¡Qué sensación! Lo disfrutó al máximo, pues sabía que al llegar al lugar donde vivía el ambiente era otro. Allí las aves mayores mandaban, de una u otra manera, a veces bien, a veces mal, pero, aún así, el mandato era acomodado entre ellos, un acomodado capitalista, pues tenía más mandato la que más bellotas tuviera.

Había otras aves que mandaban a estas, eran las supremas, pues llevaban más tiempo y tenían más rango que las demás. En ocasiones estas supremas impedían que todas las aves salieran y vivieran libremente, en otras les robaban lo poco que tenían y otras tantas les impedían cantar, pues los trinos les molestaban. Solo trinaban ellas, las supremas.

De vez en cuando un ave luchaba por trinar, trinarle a la vida, a sus bellotas, al sol, a la lluvia, pero buscaban la forma de hacerlas callar. Nuestra ave trataba de liberarse de aquella opresión, buscaba la manera para poder trinar, la manera de buscar su espacio en el  vasto cielo. Siempre pensaba en que más allá de aque hábitat había otros más bellos, menos opresores.

Todos hablaban de ello, y ella lo creía posible, tenía la esperanza de que un día llegaría el tiempo de emigrar y disfrutar de aquellas hermosuras de las que todos hablaban. Eso sí, mientras eso pasaba, buscaría la manera y disfrutaría cada momento que pudiera volar, trinar y soñar con su libertad.

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